Desde fuera, para los legos, uno de los aspectos que hace más atractivo el trabajo desde casa o el teletrabajo es la su­puesta libertad que nos brinda el desarrollo de una actividad profesional desde la privacidad de nuestro domicilio.

Se piensa:

– Que podemos trabajar cuando nos venga en gana.

– Que podemos acometer el trabajo a las horas que n

sean más cómodas, incluso de madrugada.

– Que podemos trabajar en pijama, sin necesidad de afei­tarmos, con la música a tope o escuchando nuestro programa favorito de radio.

– Que podemos salir a media mañana a solventar cuestiones que de otra forma (trabajando en un en una oficina) no podríamos.

– Que podemos hacer ejercicio todas las mañanas antes de empezar el trabajo, cómodamente dando un paseo por el barrio cuando ya se han ido todos los vecinos y los autobuses escolares se pierden en lontananza.


¡Que Bonito! ¡Que bucólico! ¿No?… ¡¡¡Despierta!!!  ¡¡¡No es asi!!!


disciplina en el trabajo en casa
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Disciplina


Efectivamente, el primer capital que tendras al dedicarte a una actividad profesional desde tu domicilio es la libertad. De hecho, es el único, y esa libertad la debemos administrar para ob­tener un provecho profesional de ella, no para dar paseos vien­do alejarse los autobuses con nuestros hijos o los de los vecinos.


Uno de los riesgos que hay que evitar es el de la indisci­plina en nuestros hábitos de trabajo. Debemos imponemos una rutina de trabajo que obedezca a los objetivos profesionales que deseamos alcanzar, y cumplirla.

No debemos dar pie a que terceras actividades no profesionales  interfieran en nuestro tiempo de trabajo y nuestras  obligaciones  para con nuestros clientes, prospectos, formación, proveedores o alianzas estrategicas, aunque éstos no nos vean.


La autodisciplina en tu quehacer profesional es la prime­ra de las reglas que debes cumplir, de las capacidades que debes entrenar y mejorar día a día.


Lógicamente, irás observando que rinde mucho, tal vez mas que cuando trabajabas en una oficina, al tener menos interrupciones, lo que te permitirá ir perfilando la curva de rendimiento intelectual, o profesional, que diariamente tienes y adaptaras en parte tu horario de trabajo a dicho ciclo de rendimiento personal.


Por ejemplo, yo (y otros muchos millones de personas) tengo una hora u hora y media que son fatales para el intelec­to, ,que son las posteriores a la comida. Mi cerebro se embota y solo rinde plenamente ante citas obligadas, actividades muy importantes o tareas que requieran de mucha atención. De las tres de la tarde a las cuatro y media estoy medio «KO».


Para solventar y aprovechar dicho período «valle» de mi actividad cerebral tomo diferentes medidas:


– Realiza una actividad de carácter rutinario que no requiera de un exceso de energía cerebral.


– Adelanta la hora de la comida, lo que hace que la di­gestión coincida con un ciclo alto de energías; así se evita un excesivo « bajón» cuando lleguen las fatídicas cuatro de la tarde.


En cualquiera de los dos casos he reaccionado con sistemas de trabajo que me permiten aprovechar mejor las horas de trabajo y evitar períodos de bajo rendimiento.


La disciplina supone cumplir con una rutinina de trabajo y unas reglas que tiendan a lograr el mayor rendimiento profesional en las horas que dedicamos a nuestra actividad.


regularidad en el trabajo
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Regularidad

Tender a la inactividad cuando no tenemos obligaciones profesionales que cumplir es otro de los grandes riesgo a los que nos enfrentamos cuando trabajamos en casa.


Ése es un gran error, en el que hemos caído todos alguna que otra vez en nuestra vida profesional. Nos devalúa profe­sionalmente.


Si no tenemos trabajo de cara a clientes, proyectos o colaboradores en ese momento, debemos mantener nuestra actividad profesional (salvo que nos cojamos vacaciones claro), desarrollando activi­dades que nos perfeccionen profesionalmente, nos formen y preparen para ser mas efectivos o directamente, abriendo nuevas líneas de actividad profesional en base a una labor comercial propia.



La formación continua, la investigación de nuevas línea de actividad profesional o la actividad o prospección comercial, se convierten en labores que deben estar incluidas en tu rutina de trabajo y en tu planificación anual de actividades a realizar.


aseo y apariencia
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Aseo y apariencia

Otro de los grandes tópicos a los que se enfrenta el concepto de trabajo en casa es el de la libertad para Trabajar vestido de cualquier manera, dado que nadie nos va a ver


En la mayor parte de las ocasiones, o a lo largo de muchas horas al año, ésa puede ser una posibilidad cierta. Efectivamente, uno puede ponerse a trabajar en bata o con un cigarrillo en la boca, desgreñado, sin limpiarse los dientes oliendo a tigre, y rascándose en el oído externo con un lapicero.


Muchos pensarán: ¡Qué gozada!

¡Pues no!.

Y no lo digo porque sea un maníaco del aseo personal y la etiqueta victoriana, dado que yo mismo he practicado esta forma de trabajar, sino porque comprobarás que en la práctica se trabaja mucho más incómodamente que habiendo pasado antes por el cuarto de baño y habiéndonos vestido con ropa cómoda, pero limpia.

Lo que no significa tener que estar vestido de traje de chaque­ta. Lo habitual será una cómoda ropa de sport, o incluso de­portiva. Lo queramos o no, sería una tontería renunciar a la ven­taja que nos da la intimidad, ya la comodidad que, en el vestir, ello nos reporta.


Pero considero que psicológicamente es muy importante para nosotros como profesionales, reali­zar el rito del aseo y el vestido diario para trabajar, aunque sea en nuestro domicilio.


El trabajo tiene un aspecto social muy importante; y un aspecto simbólico también. Vestirse para ir a trabajar es el primer rito que practicamos por las mañanas. El propio acto de ir a trabajar lo realizamos tanto por una cuestión práctica como por una razón de socialización frente a resto de la co­lectividad.


Al realizar nuestro trabajo en casa, perdemos el acto so­cial de salir a trabajar junto con el resto de nuestros vecinos. Observarás, sobre todo al principio, que puede llegar a afec­tarte.


A fin de asentar nuestra disciplina de trabajo y de darle im­portancia tanto frente a nosotros como frente a los demás miembros de nuestra colectividad más próxima, es muy im­portante romper con el período personal, familiar y domésti­co de nuestra vida diaria. Para ello, asearmos y vestirmos para acudir a nuestro propio lugar de trabajo, en nuestra propia casa, es muy importante.


Como he dicho antes, nos podremos ahorrar trajes caros, corbatas, zapatos incómodos, adornos y maquillajes, pero es importante asumir una indumentaria propia de nuestro tra­bajo en el domicilio.



horario y descanso trabajo en casa
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Horarios y descanso


Otro de los aspectos en los que el trabajar en casa nos ofrece una ventaja, aunque sea parcialmente, es el régi­men de horas que destinamos a nuestra actividad profesional al día.


Habitualmente, el trabajo en el domicilio permite flexibilizar el ritmo de trabajo diario y adap­tarlo a nuestro ciclo biológico, de tal forma que descansemos en nuestras horas de menor actividad intelectual y trabajemos en las horas de mayor productividad.


En mi caso, por ejemplo, tengo un curioso ciclo vital, por el cual poseo un nivel de alto rendimiento intelectual en el pe­ríodo horario que abarca de las seis a las diez de la noche. Pues bien una actividad profesional en el domicilio me permite afrontar este horario más cómodamente que desde una oficina.


Igualmente, la falta de desplazamiento a un lugar de tra­bajo permite una mayor holgura o disponibilidad horaria y adaptar y administrar de forma más cómoda los lapsos de des­canso que nos procuramos.


En este sentido, la disciplina la debemos alcanzar frente a un enemigo implacable: el frigorífico o el paquete de tabaco. La inmediatez física de la cocina de nuestra zona de trabajo nos permite que estemos constantemente escapándonos a tomarnos un cafecito, a picar una galleta o a preparamos un tentempié a media mañana.

En el caso de los fumadores, la restricciones que actual­mente sufren en los espacios públicos y los centros de trabajo desaparecen en sus casas, por lo que el recurso al paquete de cigarrillos es una gran tentación.


Por ello, en este aspecto, al igual que en el vestir o en los horarios, debemos alcanzar un nivel de autodisciplina que restrin­ja el uso de estas distracciones al mínimo. Un acceso indiscri­minado y excesivo al tabaco o a la cocina perjudicarán nues­tro rendimiento y nuestra salud.


De todas formas, a medida que vayas adquiriendo sus pro­pias costumbres de trabajo irás abandonando determinados ma­los hábitos que al principio se adquieren o se recurre a ellos, en la mayor parte de las ocasiones, a fin de aplacar la ansiedad que produce trabajar a solas en casa. No te preocupes, al final sólo consumirás café aguado, como un servidor, y en menor cantidad que en una oficina.

Si pones en practica estos consejos seguro que podras obtener mejores resultados en el trabajo que haces desde tu casa.

Son consejos sencillos de hacer y los resultados son realmente sorprendentes.

Atentamente

Juan Carlos Camaño