Los horarios


En este articulo vamos a ver otro de los aspectos en los que podrás observar un cierto cambio con respecto a una actividad que se desarrolle en ins­talaciones ordinarias es el relativo al tiempo dedicado a tu tra­bajo, que por lo común, termina siendo superior en una o dos horas a lo que de verdad dedicamos en la oficina. La inme­diatez en el acceso al puesto de trabajo que se gana al trabajar en casa, la falta de desplazamientos, la soledad que supone a su vez un menor índice de interrupción del ritmo de trabajo permiten una gran concentración, mayor rendimiento y, por regla general, un mejor aprovechamiento de las horas dedicadas.

Por otra parte, se sabe que de las ocho o diez horas que una persona media dedica a trabajar en su puesto, realmente aprovecha unas seis horas y media; el resto del tiempo lo de­dica a labores varias, desde las inevitables visitas al cuarto de baño hasta las pausas para comer, tomar un café, charlar en el pasillo, desplazamientos varios, etc.

Muy pocas personas han logrado disciplinarse para obte­ner un alto rendimiento en todas las horas que dedican al tra­bajo, incluidas las de las actividades antes mencionadas (co­midas, reuniones de pasillo, etc.), siendo inevitable a lo largo del día períodos de alto rendimiento intercalados con perío­dos de baja actividad.

En el caso del trabajo por cuenta propia, o con autonomía de gestión, es cuando se suele alcanzar  un mayor índice de efec­tividad y rendimiento, dado que realizamos el trabajo en función de nuestro ciclo vital. Ello supone que, en muchas oca­siones, parte de las horas que dedican a la actividad profe­sional no coincide con el horario habitual de la actividad eco­nómica ordinaria.

Muchos días comenzará a trabajar antes, por ejemplo, a las siete de la mañana. A lo mejor realiza una larga interrup­ción de dos a seis de la tarde, y a partir de esa hora se pone a trabajar como un poseso hasta las diez y media de la noche. Yo he tenido épocas en que he trabajado hasta las dos o tres de la madrugada, y al día siguiente he comenzado a las nueve de la mañana, sin ningún problema.

Cada uno ajustará en un tanto por ciento del día su ho­rario de trabajo a su perfil o reloj biológico que mejor se adap­te, o lo flexibilizará con el resto de las obligaciones familiares.

De todas formas, las obligaciones con nuestros clientes, usuarios prospectos y colaboradores configurarán un perfil de horas de trabajo dia­rias en las que una buena parte de ellas se ajustarán al horario general de la actividad económica ya mencionado.

Las tensiones trasladadas a nuestra actividad diaria

Otro de los problemas principales que debemos combatir es el de saber diferenciar claramente el ámbito profesional del ámbito familiar y no mezclados.

La actividad profesional, cualquiera que sea, siempre su­pone un gran esfuerzo de concentración intelectual y de vo­luntad por nuestra parte. Si ya nos es muy difícil no hablar del trabajo cuando llegamos a nuestra casa, cómo no lo será si lo tenemos en el propio domicilio.

Además, ese factor de tener presente a toda hora el trabajo en nuestra vida se manifiesta especialmente cuando la actividad que realizamos es por cuenta propia.

Recuerda

  • El trabajo en casa, y más por cuenta propia, puede in­vadir todos los ámbitos de nuestra vida y terminar transformándonos en seres aburridos y obsesionados por el mismo.

Si en el trabajo nos va bien, ese defecto puede ser más o menos soportable, e incluso en las reuniones de amigos puede dar pie a comentarios jocosos. Pero cuando el trabajo conlle­va dificultades y desengaños, el tenerlo presente a todas horas, incluso cuando está tomándose un café en el salón de su casa, puede ser insufrible tanto para usted como para las personas con las que convive.

Consejo

  • Como en el resto de las cosas, la virtud está en el equi­librio: no adoptes una postura de total oscurantismo fren­te a tu familia sobre la actividad que desarrollas, ni ha­bles permanentemente de todo lo que has hecho, has dejado de hacer o te han dicho a lo largo de la jornada laboral.

Muy difícil de lograr. A mi también me cuesta conseguirlo.

En realidad es una disciplina mental que es buena para todos los que trabajamos desde casa, pero sobre todo, supone un ejercicio de respeto hacia nuestros familiares y congéneres. Debes procurar quitarte de enci­ma los problemas y pensamientos de tu trabajo cuando estés con tu familia y amigos y centrar toda tu atención en esas per­sonas que comparten tu tiempo contigo.

Con este articulo cerramos la serie que empezamos hablando de los aspectos que implican el desarrollar nuestra actividad desde casa.

Espero que hayan cubierto tu espectativas y te hayan servido de ayuda y de elemento clarificador de este tema que tan dificil es de tratar.

Por favor deja tu comentario sobre estos articulos, me son de gran valor y utilidad.

Atentamente

Juan Carlos Camaño