Elementos de relevancia social

Otro de los aspectos «duros» que tiene el trabajo en casa es el de la singularidad del mismo frente al resto de las actividades que desarrollan nuestros vecinos. Lo he mencionado en otros articulos. El trabajo, aparte el una actividad necesaria, es un símbolo de nuetro estatus social.

Salir a trabajar con el resto de nuestros vecinos nos hace sentimos bien, en línea e integrados con el conjunto el nues­tra pequeña sociedad inmediata.

Si, además, trabajamos en una buena zona, con unas bue­nas oficinas, bajo la enseña de una gran compañía, no senti­remos mejor, reforzados, dado que todo esos elementos son dig­nos de la aceptación que la sociedad tiene de no otros como profesionales. Son elementos más de nuestro estatus.

Perder de un plumazo todo ello puede suponer para no­sotros cierta desazón o inseguridad.

  • ¿Qué pensarán los vecinos que hago?
  • ¿Creerán que estoy en el paro?
  • ¿Que no aporto nada a casa?
  • ¿Que no tengo ni oficio ni beneficio?

El qué dirán pue­de ser uno de los factores que pesen en nuestros sentimientos, en nuestro ánimo.

En la práctica nada de esto ocurre. En la mayor parte de las ocasiones, los vecinos tienen ya bastante con sus propios pro­blemas para percatarse siquiera de lo que haces o dejas de hacer.

Por otra parte, si tu actividad claramente se desarrolla de forma domiciliaria, pero se aprecia que tiene éxito, lo único que podrás concitar es la envidia, más o menos sana, de tus vecinos

Por mi experiencia personal, cuando las personas ajenas a este mundo del trabajo desde casa o del trabajo en  internet y de la actividad profesional en el domicilio, se acercan a una persona que la ejerce, los senti­mientos que la dominan son la mera curiosidad para saber cómo se las arregla, y poco a poco una primera impresión de sana envidia, acompañado con una ensoñación de la forma en la que esa persona podría llegar a hacer lo mismo.

y si se comprueba que dicha actividad permite ganarte dignamente la vida, inmediatamente se pone en juego el factor calidad de vida en la balanza que analiza positivamente o ne­gativamente este tipo de actividad, resultando siempre un sal­do altamente positivo para todas las persona que lo juzgan desde fuera.

Ese elemento de la calidad de vida apreciado en nuestra sociedad, valorándose de forma mas insistente en la actualidad como un factor mas de la actividad profesional que realizamos:

– Las horas que tardamos en ir y volver a nuestro puesto de trabajo.

РLas tensiones con los compa̱eros.

– Los cotilleos de oficina.

РComprobar lo f̼til y enga̱oso que resulta a fin de cuentas el desarrollo profesional por cuenta ajena, en la mayor parte de las ocasiones.

– Damos cuenta de que la carrera (persecución en algu­nos casos) que hacemos para subir en el escalafón de las organizaciones en las que trabajamos no es más que un espejismo, un engaño.

Como resultado de todo ello, la gente, por regla general, abre los ojos y busca no solamente la obtención de dinero y re­conocimiento profesional en los años de su juventud y madu­rez, sino el equilibrio entre el desarrollo de una actividad que le gratifique y le permita mantener el tren de vida material que busca, y, por otro lado, disfrutar en cierta medida de esa vida.

Para las personas que trabajan por cuenta ajena, o propia, pero que se desplazan a oficinas y empresas, a ministerios y otro tipo de organizaciones, los factores asociados a una acti­vidad en domicilio se vislumbran como una opción muy atrac­tiva que solamente el desconocimiento de la forma para po­nerla en práctica o el miedo a iniciar una aventura por cuenta propia les frena para optar por ella.

En definitiva, nos podemos considerar y nos veran como unos autenticos privilegiados y suscitaremos mas de una envidia “sana”. Asi que no permitas que este asunto te quite el sueño. Simplemente disfruta de tu trabajo en casa y la calidad de vida que estas consiguiendo.

En el siguiente articulo veremos la necesidad que se nos genera de poder contrastar y evaluar nuestros trabajos realizados.

Saludos Cordiales


Juan Carlos Camaño